Parecía casi imposible, pero de nuevo volvía a verme vestido con la camiseta del FC Barcelona que tantas dudas me había ocasionado. Se trataba de una relación que parecía no tener fin, con idas y venidas, desencantos y cesiones, deseando que esta vez fuera la definitiva y poder darlo todo para afincarme aquí, o por lo menos labrarme un futuro en el fútbol profesional, algo ya de por sí difícil de conseguir, aunque tengas todo a favor.

Tras mi reciente regreso de Burgos y casi sin tiempo para reubicarme de nuevo y aclarar mis ideas, dio comienzo mi sexto año en el Barça, contando cesión y servicio militar.

El día 28 de julio de 1988, por la tarde, estábamos citados en el Miniestadi. A decir verdad, no sabía a ciencia cierta qué compañeros me encontraría en ese primer día. Como he explicado en capítulos anteriores, los cambios de plantillas y de jugadores eran algo normal, habitual y casi lógico.

Al mismo tiempo, con la llegada al club de Johan Cruyff, hasta el sistema de juego 4-4-2 que durante tantos años había tenido el fútbol base blaugrana había cambiado.

Cruyff FC Barcelona

La figura del famoso 4, medio centro, organizador de juego, tomaba una importancia casi vital, posición que entonces ocupaba en el primer equipo un turolense llamado Luis Milla. El nuevo sistema de juego más atrevido y descarado, apostaba por un fútbol más ofensivo y algo más arriesgado en defensa, al cual me tuve que adaptar lo más rápido posible.

Mi reencuentro con el vestuario fue un tanto extraño, ya que había jugadores con dos años menos que yo, situación que me convertía con solo 20 años en uno de los veterano del equipo. Gran parte de ese grupo procedía del juvenil que el año anterior se proclamó sub-campeón de España y como no, nuevas incorporaciones tanto de Cataluña como de fuera de la comunidad.

Mi nuevo entrenador sería Quique Costas, ex defensa del Barça en las década de los 70 y técnico de la casa desde hacía varios años.

La primera toma de contacto con él fue sorprendente, ya que al entrar en el vestuario, se dirigió a mí, me dio la mano, y me dijo : “tu eras, eras, ah….. García”, algo que me dio a entender o por lo menos a mí me lo pareció, que no sabía muy bien quien era y menos qué hacía allí. Y más cuando tampoco había pasado tanto tiempo de mi última conversación con él, antes de mi marcha al servicio militar.

En cuanto a mis compañeros de plantilla, jugadores como:

  • Quico Vallés (Tarrassa C.F. y campeón de Europa sub 16 con España, al que conocía desde pequeño ya que también salió del Badía del Vallés),
  • Javi García (Espanyol, Rayo),
  • Chus Pereda,
  • Juan Diego Parejo (Sevilla, Real Zaragoza),
  • Sánchez Jara (Osasuna, Betis),
  • Aureli Altimira,
  • Blanqueras,
  • Albert Clará (Nàstic de Tarragona)
  • Toni Giménez (Espanyol, Atl. de Madrid)
  • y el hoy reconocido como uno de los mejores entrenadores del mundo y actual entrenador del Bayern de Múnich, Pep Guardiola, con el cual, como se suele decir hice buenas migas.

Eran algunos de mis ilustres compañeros de viaje en ese amateur que competiría en segunda división B, una nueva categoría para mí a la vez que un buen escaparate para cualquier jugador.

Última oportunidad FC Barcelona

Pero hablaré un poco de Pep: Él era de los más jóvenes del equipo, de hecho era juvenil todavía, pero ante sus pocas opciones de jugar en su equipo, lo incorporaron al amateur. De complexión muy delgada, espigado, y algo falto de musculatura, pero con una depurada técnica, buen posicionamiento y visión privilegiada a la hora de controlar el juego, donde sus dotes de mando ya se empezaban a apreciar con cierta notoriedad.

Me llamó mucho la atención de él, su risa fácil, carácter afable y su afición a las bromas, algo que yo también compartía con él y con otros compañeros como Javi García y Albert Clará, que nos hacían que los largos y aburridos desplazamientos fueran más amenos y divertidos, tanto en autocar como en avión.

Además también tuve la oportunidad, de compartir con él habitación de hotel en muchas ocasiones y os aseguro que lo pasábamos genial, hablando de todo menos de fútbol, aspecto algo difícil de creer tratándose de alguien como él. Sin duda un tío genial del que guardo un magnífico recuerdo.

Si soy sincero, nunca pensé que llegaría a ser quien es y que podría alcanzar todos los logros que ahora atesora, aunque me alegro mucho por él y me enorgullece poder decir que en aquella época Pep y yo éramos colegas.

By Toni Garcia

Fuente :
http://lajugadafinanciera.com/nadar-para-morir-en-la-orilla-fin-de-etapa/

Anuncios