La verdad es que mi primera toma de contacto con el futbol amateur fuera ya del Barça, no fue del todo lo que esperaba, o realmente no sabia lo que me podía encontrar. Pero si me sirvió para empezar a conocer compañeros interesantes, que con el paso de las temporadas y los años que permanecería en esas categorías, me iría encontrando de rivales o compañeros de equipo según se mire, ya que todos pertenecíamos al mismo circo, que giraba en torno a la cantidad de clubs y a la manera de funcionar.

Raro era ver en aquella época, jugadores que repetían experiencia en el mismo club, salvo excepciones claro está de que tu lugar de residencia estuviera cerca de ese club, o que la campaña realizada hubiese sido muy buena a todos los niveles, tanto deportivo, con una buena clasificación o posible ascenso de categoría (posibilidad solo al alcance de unos pocos clubs con mayor poder económico) o que hubieran cumplido sus compromiso monetarios con los jugadores.

Yo por aquella época ya había empezado a trabajar como el resto de los mortales, ya que estando en can Barça era prácticamente imposible por la plena dedicación que requería ese gran club, exceptuando los años que empleabas en estudiar que era mas fácil de llevar.

CD Blanes

Así que compaginaba mi trabajo de mañanas en la reconocida empresa de marroquinería y artículos de lujo llamada Louis Vuitton, sita en Barberá del Valles, y con mi mi faceta de futbolista por las tardes-noches, ya que desde mi salida del Barça y hasta nueva orden, debería empezar a buscarme un futuro profesional que me permitiera enfocar mi vida hacia otros derroteros tanto económicos como laborales y una estabilidad a veces tan difícil de conseguir si a nivel académico no habías obtenido los frutos deseados.

Terminada mi etapa en el Igualada y ya en el mes de julio de vacaciones, mi nuevo equipo seria el Club Deportivo Blanes, entidad que mi representante conocía bastante bien y del cual me había hablado maravillas, tanto de sus dirigentes, como del ambiente, coo de los compañeros. Además, en la temporada anterior habían conseguido el título de campeón de la Copa Generalitat (actual copa Cataluña) de la mano del míster Paco Martínez Bonachera, y un meritorio quinto puesto en la clasificación de la liga.

La filosofía de mi nuevo entrenador se adecuaba bastante a mi manera de interpretar el fútbol, así que en mi primera toma de contacto con él, tuve la sensación de haber acertado con la decisión de jugar en ese club por lo menos esa temporada.

Allí coincidí como dije anteriormente con ex compañeros del ftbol base del Barça en la etapa juvenil y amateur como fue el caso de Juan Diego Parejo.

La campaña fue bastante buena a nivel deportivo y humano, ya que había un buen equipo y un ambiente adecuado, para la práctica de buen fútbol, además aún conservaba intacta mi estela de ex jugador del Barça y eso tenía peso a la hora de hablar con otro club.

En aquellos años, la figura del jugador veterano, curtido en mil batallas, era más respetada y valorada que ahora, quizás porque actualmente el futbol ha evolucionado más en ese aspecto. Hoy en día es difícil encontrar veteranos con más de 35 años en equipos de cierto nivel.

Eran los pesos pesados del equipo, los que llevaban la voz cantante a la hora de tomar decisiones en lo referente a asuntos de grupo, como primas económicas, y porque no decirlo, a la hora de confeccionar las alineaciones de los partido de liga, donde además de dos puntos en juego te jugabas el respeto de estos ilustres expertos en el arte de la intimidación, si tu esfuerzo en los partidos y la victoria en los mismos, suponía una suculenta prima económica.

Resumiendo, si no te empleabas a fondo, corrías el peligro de caer en desgracia a ojos de los veteranos y tu puesto de titular pendía de un hilo.

El CD Blanes cayó ante el Barça de Cruyff en la Copa Generalitat

También esa temporada hicimos un buen papel en la Copa Generalitat, donde llegamos a semifinales, eliminando al Palamós, entonces equipo de segunda división, con empate a un gol en su campo y un sorprendente y merecido 5-1 en nuestro campo , donde tuve la fortuna de anotar dos goles. En dichas eliminatoria nos apeó de la competición el Barça, con todas sus figuras, en un partido donde prácticamente no tuvimos opción ante semejante diferencia de nivel y categoría.

En la liga, ocupamos creo un séptimo puesto que no nos daba la opción a nada, por lo que acabamos la temporada bastante decepcionados por las expectativas creadas.

La verdad es que el año en Blanes se me hizo eterno, llegaba a casa a las once y media de la noche, después de hacer 120 km. Mi vida laboral mezclada con la deportiva empezó a pasarme factura a nivel físico ya que suponía un gran esfuerzo cuatro días de entrenamientos más partidos de fin de semana y trabajo por las mañanas, así que una vez más decidí probar suerte en otro equipo que estuviera más cerca de mi casa. Llamé a mi representante y le comuniqué mi decisión, a la que no tuvo demasiados reparos en acceder ya que cada cambio de equipo, a el le suponía un suculento 10%.

Aquí también volvimos a tener problemas de cobro, a pesar de que al final acabaron cumpliendo lo pactado, no sin tener que insistir bastante sobre este aspecto una vez finalizada la temporada.

Realmente empecé a darme cuenta de que si no había un cambio de rumbo esta situación se daría cada año fuese al club que fuese, pero era aún muy joven y me sentía con fuerzas todavía para probar fortuna en otro equipo.

Casi sin pensarlo, la situación empezaría a cambiar positivamente en mi futuro próximo club, un recién ascendido de la categoría preferente a tercera división el CE Premià cambiaría mi trayectoria nómada hasta entonces por el futbol catalán.

Fuente : http://lajugadafinanciera.com/

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