A veces, el fútbol es caprichoso y te ofrece oportunidades inesperadas, cuando todo parece indicar lo contrario y más cuando entras en una espiral de ir de equipo en equipo, sin importarte demasiado si hay proyecto deportivo y solo te mueve el interés económico. Quizás porque te empieza a cansar de que prácticamente te engañen en casi todos los equipos a los que vas a jugar y más cuando uno va con la mayor ilusión a dar todo lo que sabe.

Te vuelves bastante frío, egoísta en cierto modo y empiezas a mirar mucho más por ti y tus circunstancias familiares, laborales y la estabilidad personal, dejando un poco de lado las aspiraciones deportivas que parece que cada vez van siendo menores, ante semejante jungla de devoradores de ilusiones y sueños de infancia.

A pesar de que aquel niño que estaba cargado de ilusiones y proyectos, intentara de vez en cuando renacer en ti y decirte que la ilusión es lo último que hay que perder, que tanto esfuerzo, dedicación y años cargados de grandes momentos, no pueden acabar en nada y que al final tendrá recompensa de una forma o de otra. Ese niño que todo futbolista lleva dentro, es el que te va dando fuerzas para que en un momento de decaimiento personal sigas hacia delante con más fuerza que nunca, es más, creo que nunca deja de estar contigo, nunca hasta el final de tus días como futbolista.

Pues creo que con mi llegada al C.E Premià de Mar, algo de lo que ese niño me susurraba, estaba a punto de suceder a mis 22 años.

A punto de dar comienzo la temporada 91-92, en el mes de julio, mi ya conocido manager, me habla de la posibilidad de fichar por un equipo recién ascendido de categoría y que por quinto año consecutivo, había logrado el mismo objetivo. Se trataba de algo bastante difícil de conseguir, pero este modesto equipo de la comarca del Maresme fue capaz de lograrlo. Al mismo tiempo, cumplía tres requisitos adecuados a lo que yo buscaba: cercanía kilométrica, remuneración económica aceptable y lo más importante; buenos peloteros y un entrenador que supiera sacar rendimiento a un tipo de jugadores, llamémosles diferentes, para los que la tercera división debía ser un buen escaparate para darse a conocer más allá de Cataluña.

Amistades fútbol Premiá

Sinceramente, creo que ninguno de los jugadores que en aquel verano del año 91 aterrizamos en ese club, más los que repetirían de la campaña anterior, hubiéramos sido capaces de anticipar lo que durante mis dos años que duró mi estancia allí estaba a punto de suceder.

Mi nuevo entrenador, Miguel Corominas, ex jugador del Barça y compañero de equipo de Johan Cruyff. Ese era uno de los principales motivos por los que se intuía que algo empezaría a cambiar en mi vida como futbolista a partir de entonces.

Mis compañeros eran, la gran mayoría, ex jugadores del fútbol base del Barça y Espanyol en etapas juveniles, y a los que me había enfrentado muchas veces, además de algunos ilustres veteranos de mucho nivel técnico y experiencia.

Y ahora me voy a poner el traje de ceremonias, si he de extenderme en hablar de algunos de los compañeros en especial ese primer año en Premiá, citaría a dos: Joaquín López ¨Lupi¨ y Jesús López ¨Suso”.

Dos de los cuatro compañeros del Premiá de entonces, con los que formamos un cuarteto inolvidable, por la gran amistad que forjamos y la afinidad que había entre nosotros, tanto a nivel humano como en conceptos futbolísticos. Nos bautizaron en el club como “el clan de las rozas”, en honor a otro cuarteto ilustre, el que en el Real Madrid formaban Míchel, Hierro, Butragueño y Martín Vázquez, que marcaron época. Del cuarto hablaré más adelante, su nombre Josep Puigbo, ¨Putxi¨, ya que llegó al año siguiente.

Amistades fútbol el clan de Las Rozas

Lupi, sevillano (de Utrera) de nacimiento y bético por devoción. Como persona era y es un tipo espectacular, gracioso y ocurrente como pocos, con un sentido del humor inigualable, capaz de alegrar una velada él solito y con un corazón enorme. Es de aquellos que daría la vida por ti si fuera necesario. Después de casi 30 años mantenemos nuestra amistad intacta, motivo por el que me siento un tío afortunado.

Lupi y yo nos conocimos en el juvenil del Barça, en la etapa de formación, luego él fue descartado por el club y fichó por el RCD Espanyol y más tarde, en etapa amateur, recaló en el Premiá, sin olvidar una corta estancia en la UE Figueres en segunda división A.

Ya en la etapa juvenil conectamos muy bien y todavía recuerdo con cariño nuestros trayectos en metro hacia los entrenamientos en Can Barça, donde las ocurrencias y bromas de este sevillano nos hacían pasar grandes momentos.

Como podría calificar a este genio del balón sin quedarme corto. Simplemente diré que es de los pocos jugadores con los que he jugado, capaz de levantar al público de sus asientos, con sus regates inesperados, un desborde cargado de habilidad y una definición de cara al gol fuera de lo común. Aunque nunca jugaba con sus botas, tenía una extraña manía, la de jugar con las botas de otro aunque le fueran dos números más grandes y aun así era difícil de parar.

Nunca se lo dije, pero aprovecho estas líneas para decirle : Lupi, ‘cabronazoqué bueno erasmamón’ y como te quiero y admiro.

El otro crack era Suso, catalán pero de los graciosos, cachondo y despreocupado además de un poco pasotilla, pero un tío con mucho sentido común y la cabeza bien amueblada como se suele decir. Era famoso por sus fiestas de la espuma en el barrio de Gracia en Barcelona, que patrocinaba con sus camisetas.

Suso se formó en las categorías inferiores del Sant Gabriel, por aquel entonces uno de los mejores clubs de fútbol base de Barcelona, jugador de enorme talento para interpretar el juego de desborde y con una habilidad única para hacerte las cosas sencillas dentro del campo, sin duda un jugador con una facilidad asombrosa para jugar al fútbol. Destacaba también porque no sufría la presión en los partidos, o al menos a mí me lo parecía, ya que jugaba igual que siendo un chaval en su Sant Gabriel querido.

Suso, monstruo, qué grande haber jugado a tu lado.

Sin duda una de las mejores cosas que te da el fútbol es conocer gente como ésta y aún hoy en día poder verte y reírnos juntos de todo aquello.

Fuente : http://lajugadafinanciera.com/

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