ADN Barça al servicio del Premiá del 91

LaJugadaFinanciera

Aquel C.E Premiá de principios de los 90, en sus primeros días de pretemporada ya se veía que daría mucho que hablar. Mi reencuentro con viejos compañeros y ex rivales de antaño, hizo que mis sensaciones de inicio de curso no fueran las mismas que había sentido en mis dos equipos anteriores.  Además, muchos de aquel grupo de jugadores que me encontré al llegar llevaban muchos años allí y habían conseguido varios ascensos de categoría, algo muy meritorio en aquella época.

Enseguida nos pusimos de acuerdo en las condiciones económicas, aspecto que me dio tranquilidad por la continua predisposición de aquella junta directiva en contar con mis servicios y porque no decirlo, el interés mostrado por mi representante, aunque en esta ocasión y según me comunicó él, no cobró nada por mi llegada al club. Pero si me dijo que había encontrado en el Premiá, un equipo adecuado a mi forma de jugar, sobretodo por la mentalidad y forma de ver el fútbol de su entrenador.

Quizás uno de los aspectos menos motivantes era el del terreno de juego, que por aquel entonces era de tierra, eso sí muy cuidado en los entrenamientos y partidos.

Creo que este club contaba con uno de los activos mas valiosos en cualquier equipo que se precie y tenga aspiraciones de mejora constante y con el objetivo de un nuevo ascenso de categoría.

Por un lado un jugador llamado Manolo Serrano, apodado “el pata negra”, jugador franquicia del equipo, ya con edad un poco avanzada, y quizás ya de vuelta, de aspecto desgarbado, físico más bien debilucho y con pinta de otra cosa menos de jugador de fútbol. Además con un carácter algo especial, cuando hablamos de trato con sus compañeros de equipo o con aquellos que no eran de su círculo de confianza, a los que podía putear sin ningún tipo de miramientos he incluso llegar a humillar públicamente, pero también capaz de hacerte reír mucho con algunas ilustres ocurrencias o frases freudianas.

Manolo Serrano Premià

El Manolo Serrano jugador: un súper clase, jugador de primera división con todas las letras, que no triunfó en el fútbol profesional, por algunos de esos motivos que siempre comentamos, era el único jugador de aquel equipo capaz de ganar un partido si se lo proponía, altamente competitivo, a veces daba la sensación de que no estaba en el partido y de repente aparecía para el deleite del respetable allí presente, con una jugada marca de la casa que hacía amar el fútbol por encima de todas las cosas.

En un partido de liga, creo que contra el Olot, hizo un auténtico golazo, después de hacer cuatro caños seguidos a cuantos rivales se le ponían delante y acabar con una sutil vaselina. En todos los años que estuve en esas categorías nunca vi nada parecido, era el mejor con bastante diferencia, un espectáculo verlo conducir el balón, pero he de decir, que también supieron en aquel club, rodearlo de jugadores muy bien dotados en todos los niveles, sobretodo técnico y táctico.

El otro activo y piedra angular de lo que vendría a continuación: Miguel Corominas, “Coro” el míster y auténtico sheriff de aquel magnífico grupo de jugadores. Ex jugador de primera división en el Barça, siendo compañero de Johan Cruyff y también del RCD Español entre los años 75-85. Para mi, la persona que cambió la mentalidad y forma de entender el fútbol en Premiá y la mía en particular, ya que consiguió volver a ilusionarme con el fútbol, algo que parecía estar perdiendo. Creo que podía haber conseguido algo grande en aquel club si las circunstancias hubieran sido diferentes. La primera división se le resistió como técnico no por falta de credenciales, cualidades y preparación y al que pienso que su carácter le jugó alguna que otra mala pasada.

Junto a él, Xavi Baladas, segundo entrenador, un tío cercano, educado, y de buen trato con los jugadores, un buen complemento para el míster y su especial carácter.

Baladas Corominas Premia

Miguel era un entrenador de los que no hay dos iguales, genio y figura, con un sentido del humor muy particular y que te exigía plena dedicación a la causa sin excusas ni medias tintas, o estabas con él o no podías permanecer en su equipo, aspecto a veces llevado al extremo teniendo en cuenta que no éramos profesionales del fútbol, ya que todos o casi todos, trabajábamos durante todo el día antes de ir al entrenamiento.

Respiraba y vivía fútbol las 24 horas del día, aspecto que hoy me consta no ha variado en absoluto aún con el paso de los años. Su manera de ver el fútbol, la forma de transmitirnos sus ideas y lo que pretendía de nosotros eran diferentes a lo que yo había vivido hasta entonces. Rápidamente entendí también lo que yo debería darle, para poder hacerme con un puesto en aquel equipo lleno de grandes jugadores que no estaban dispuestos a que un recién llegado les arrebatara un puesto de titular.

Con él en la dirección del equipo, no había tiempo para la relajación y el acomode, ya que tan pronto pasabas de titular indiscutible a no ir convocado o al banquillo directamente, aspecto que te obligaba a estar siempre con los cinco sentidos alerta y a no bajar la intensidad y compromiso.

Recuerdo con cierta sonrisa en mi boca, sus llamadas clandestinas a mi casa o a la de algunos compañeros la noche antes de algunos partidos importantes, con la excusa de comentarnos la puesta a punto del partido, que casualidad que esas llamadas eran a partir de las 11 de la noche… conmigo se equivocaba ya que yo no era de salir antes de un partido.

Mi primer día, también prometía y os contaré porque: de entrada Coro no me conocía ni me había visto jugar nunca, buen comienzo, solo tenia buenas referencias mías por parte de mi representante, pero imagino que mi pasado blaugrana era una más que aceptable carta de presentación. Así que me presento en el vestuario el primer día de entreno y al presentarme a el me dice: ¿tú eres Llansó verdad?, me confundió con otro compañero de equipo también nuevo aquel día. Imaginaos mi cara y la de él cuando yo le contesto, soy García y, ¿veo que me has fichado tu verdad? Pues empezamos bien.

Una situación que quedó como una graciosa anécdota que aún hoy en día es motivo de risas, sobre todo con el famoso clan de las rozas.

Miguel era y es un amante del fútbol espectáculo y asociativo, admirador declarado de su ex compañero Cruyff y de sus métodos más que conocidos en el famoso Dream Team blaugrana. Rápidamente empezamos a asimilar sus métodos de entrenamiento, donde el balón era un inseparable compañero de viaje de todos nosotros, trabajando constantemente ese juego de combinaciones constantes y de superioridad táctica respecto a los rivales que el trabajaba como nadie y que te hacia esperar con impaciencia los entrenamientos cargados de un alto nivel competitivo, unos conceptos muy asimilados por el tipo de jugadores que tenía a su servicio.

Cada jugador entendía cuál era su rol dentro del equipo, incluso los menos dotados tenían claro su cometido y lo que se pretendía de ellos. Creó una sintonía entre jugones y no tan jugones que bien trabajado no tardaría en dar sus frutos. Tras una pretemporada mas que positiva, el inminente inicio del campeonato de liga de tercera división en la temporada 91-92 pondría a prueba a este debutante en la categoría que daría muchas alegrías a sus aficionados, los cuales no imaginaban lo mucho que disfrutarían con el juego de su equipo, sobretodo con los partidos disputados en el municipal de Premiá de Mar.

Fuente : http://lajugadafinanciera.com/

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