Temporada de éxito y ascenso, haciendo historia en Premià.

LaJugadaFinanciera

Acabado el campeonato de Liga de la temporada 92- 93, y con el título de liga y regularidad en el bolsillo, el Premià ya había hecho historia en el futbol catalán consiguiendo este galardón tan preciado y disputado. En una demostración de que lo conseguido el año anterior tenia continuidad y no era fruto de la suerte. Cualquier otro equipo se habría conformado con aquello.

Era un equipo con jugadores de tanto nivel, ambiciosos, deseosos de ser recordados para siempre y digamos que también en un estado de gracia en lo que se refiere al juego desplegado. Y todos sabíamos que nuestra hazaña no quedaría ahí.

Tenía la posibilidad de conseguir un título que añadir a mi historial como futbolista.

Estábamos tan ansiosos por empezar el playoff que solo deseábamos saber el orden de los partidos a disputar.

La verdad es que confiábamos tanto en nuestro juego, que a ninguno se nos ocurrió pensar que se nos podía escapar tan ansiado ascenso. Y todos sabemos que, en el mundo del futbol, un equipo en racha es muy difícil de parar. Aun así la cautela era máxima y la euforia contenida.

Primer partido lejos de nuestro fortín, Playas Calvia de Mallorca sería la primera prueba de fuego. El resultado fue 1-2 a favor nuestro, un marcador engañoso ya que pudo ser más abultado. Pero suficiente para un buen comienzo de liguilla. Además el rival tampoco demostró poder asustarnos en el partido de vuelta, en el que a la postre vencimos 2-0 en un encuentro que resolvimos por la vía rápida en los primeros 20 minutos.

El siguiente rival era el Roldan de Murcia, en nuestro estadio. En un partido disputado entre semana, donde se registró un lleno absoluto. 2000 personas abarrotaron las gradas y rincones más insólitos del recinto. Otra victoria por 2 a 0, con un gol de Puchi y otro mí en unos 40 minutos iniciales de ensueño, que dejaron al rival noqueado y practicante fuera de la lucha por el ascenso.

Contábamos nuestros partidos por victorias, y éramos conscientes de que la mitad del trabajo ya estaba hecho. Nuestro ansiado ascenso estaba a tan solo a tres partidos: 270 minutos para demostrar lo que éramos como equipo.

El partido de vuelta se disputó tres días después en tierras murcianas, en un estadio de aspecto deplorable y sobre un terreno de juego en un estado lamentable, tras las últimas lluvias caídas en esos días. Pero a pesar de esos inconvenientes y un más que casero arbitraje, conseguimos un empate a cero, dejando definitivamente al equipo murciano sin opciones de ascenso.

Todo apuntaba a que nos jugaríamos el primer puesto ante el único rival que había podido seguir nuestra estela, el Crevillente valenciano, que a esas alturas había conseguido 6 puntos, por 7 nosotros, y sumaba 5 goles a favor por 6 nosotros (hay que recordar que en aquella época las victorias sumaban 2 puntos, y no 3 como ahora).

Los valencianos sabían que sus únicas opciones de ascenso pasaban por ganarnos. Aunque lo más importante para ellos era mantenerse con vida tras el partido de ida, que se jugaba en su casa, y si fuera vencernos para adelantarnos en la clasificación y visitar Premià con la tranquilidad de saber que un empate les valía. Unas intenciones que contrastaban con las nuestras.

Partimos hacia Crevillente con la idea fija de sentenciar la eliminatoria y el ascenso sin tener que jugártelo todo en un último partido agónico, donde una mala tarde te puede derrumbar el sueño de toda una ciudad que estaba como loca con su equipo.

Sabíamos que en aquel estadio el ambiente era muy hostil y que su afición era una de las más fieles de la tercera división valenciana, así que deberíamos tener la calma y veteranía suficientes para no caer en absurdas provocaciones que nos llevaran a perder nuestra identidad como equipo.

Y el partido transcurrió tal como nuestro entrenador Corominas nos había anticipado.

Desde el primer minuto su agresividad estaba en el límite de la agresión física, disputando cada balón como si la vida les fuera en ello. Tratando de intimidarnos y hacernos perder nuestro juego de toque, combinación y desborde.

Pero lejos de bajar nuestro nivel y rendimiento, supimos imponer nuestro juego, estilo, y personalidad, demostrando en cada momento que el ascenso quedaría resuelto allí. Lo hicimos frente a un equipo que se dedicó más a ensuciar el partido que a jugar al futbol.

El resultado fue de 0-2, con goles de Puchi y Felipe. Eliminatoria superada y ascenso conseguido. Y todavía quedaba un último partido ante nuestro público que merecía disfrutar y festejar por todo lo alto la proeza de un equipazo con todas las letras.

ascenso premia segunda b

Recuerdo que al llegar a Premià de madrugada, después del viaje, unos 200 aficionados nos esperaban eufóricos por el hito conseguido, algo de agradecer teniendo en cuenta la hora.

Una semana después y rodeados de una felicidad difícil de contener, disputamos el partido de vuelta, último del playoff, con un resultado irrelevante pero espectacular para el público allí presente, un increíble 8-3 con goles de todos los colores y facturas. Dimos una vez más una lección de buen fútbol, espectacular y vistoso, que hizo que aquella temporada se hiciera imborrable e inolvidable a nivel particular y que aun a día de hoy sigo recordando como una de las mejores etapas que tuve la fortuna de vivir como futbolista.

Una vez más en mi carrera, de la mano de un gran entrenador, un genio sin lámpara diría yo, volví a ser feliz con el futbol por dos años consecutivos.

Desde estas líneas escritas con el corazón te diría: “Miguel creo que mi vida como futbolista amateur no habría sido la misma si no te hubieras cruzado en mi camino. Conseguiste mantenerme vivo y enchufado para sacarme el mejor rendimiento posible, algo que pensaba que no volvería a sentir como futbolista. Tu carácter a veces difícil de entender también me enseñó a conocerte un poquito mejor y a entender algunas decisiones difíciles de asumir. Fueron muchos los buenos momentos vividos contigo, sobre todo en los banquillo donde, parafraseando a Guardiola, eras el puto amo y con eso me quedo”. Y todo ello a pesar de que el primer día que nos conocimos me confundiste con un tal Llansó

‘Premià es de segunda’ aparecía en innumerables pancartas colgadas por toda la ciudad, aquel humilde y a su vez gran equipo hizo historia, ya lo creo que la hizo. Aú a día de hoy se recuerda aquella etapa como la más gloriosa en la historia del club y que hizo que Premià de Mar ya se pudiera señalar en el mapa futbolístico catalán y nacional con el eslogan de : ‘pasen y vean, aquí se practica buen futbol, entren y no saldrán decepcionados’.

Fuente : http://lajugadafinanciera.com/

Anuncios

Deje su comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s