La mala gestión del éxito en el fútbol.

LaJugadaFinanciera

Nuevo capítulo en la vida deportiva de Toni García, futbolista surgido de la cantera de Badia que triunfó en la Masia del FC Barcelona, pero no encontró hueco en el fútbol profesional.

La gran temporada realizada, no pasó inadvertida para el entorno futbolístico catalán. Premiá se convirtió en un referente. Una plaza donde poder colocar jugadores de cierto renombre, cuyos representantes se apresuraron a ofrecer, aprovechando lo poco que podían aportar ya como jugadores y donde su nombre era un reclamo para el aficionado.

Un club en el que a partir de entonces las cosas empezarían a cambiar, demasiado rápido y muy a mi pesar de forma negativa y bastante injusta en lo que se refiera a mí como jugador de ese club.

Siempre habrá un antes y un después de aquella gran proeza conseguida, el ascenso a Segunda B. Desde luego nunca volvió a ser lo mismo a partir de aquellas dos maravillosas temporadas vividas bajo la magia y el embrujo de aquel magnifico grupo de jugadores, cuerpo técnico, y aficionados entregados a la causa.

No puedo decir lo mismo de su directiva, que hipnotizada por la vanidad y las falsas apariencias dejó de actuar de manera humilde y empezó a pensar por encima de sus posibilidades.

Quizás tanto éxito solo consiguió hacernos daño y hacérselo a sí mismos, destruyendo algo que habían construido desde la ilusión, el trabajo y la humildad. A partir de entonces, orgullos, egos y envidias hicieron acto de presencia.

Digamos que todos, a su manera, querían salir en la foto, o mejor dicho, no quedarse fuera de ella, olvidándose de la verdadera esencia de lo logrado.

ascenso premia segunda b

Aún habiendo conseguido semejante éxito, los directivos no cumplieron del todo con lasobligaciones económicas con gran parte de la plantilla, como fue mi caso particular.  ‘Donde dije digo, digo Diego… ‘ y lo pactado el año anterior en un ambiente cordial de manera verbal por conseguir el ascenso, quedó en una más que mezquina y ruin frase como: “Ese pacto te lo has inventado tu ahora, aprovechando al ascenso para sacarnos un dinero extra, además dónde esta firmado”. Unas palabras que derrumbaron toda su clase y señorío, en el mismo sitio donde según ellos un apretón de manos entre caballeros, era suficiente para sellar unas condiciones más que merecidas.

Una vez más el desencanto y la decepción aparecían de nuevo en mi vida de futbolista y ya se sabe que cuando la confianza se pierde ya no vuelve ser lo mismo.

Hubo undistanciamiento, entre presidencia, junta directiva y entrenador, aún no se por qué. Se produjo una ruptura total de relaciones. Puntos de vista y proyecto deportivo que tenía muy buena pinta quedaron en el aire, en pos de un futuro muy prometedor para la entidad en un plazo no muy lejano y que no era otro que colocar al Premiá en segunda división A,  cuando se habían sentado unas bases sólidas para ello. Capitaneados por el míster Corominas y buscando como hacer la plantilla más competitiva, pero por supuesto con la base de aquel grupo todavía joven y que tenía aún cuerda para dos o tres temporadas a un buen nivel, llevando a cabo la lógica y estudiada transición y reestructuración de sus componentes.

De repente se dejaron llevar por cantos de sirena de auténticos trileros del engaño y la confusión, que por desgracia son el puto cáncer de este deporte y que cada vez más afloran y acechan a sus presas hasta dejarlos secos para posteriormente y una vez consumado el caos, buscar otra víctima en forma de club para chuparle la sangre.

Las diferencias al parecer irreconciliables entre directiva y cuerpo técnico, acabaron con Corominas fuera del club y con ello la posibilidad de intentar hacer realidad el bonito proyecto deportivo, que tenían en mente y de conseguir que Premiá de Mar se conociera en toda España como un modélico y modesto club, con ganas de darse a conocer en el panorama futbolístico español.

A falta de pocos días para empezar la pretemporada en la nueva categoría, se nos comunica que la persona y gran artífice del logro conseguido, abandona el club por la puerta de atrás por unos motivos confusos y difíciles de entender.

La directiva ante la urgencia de míster decide fichar a Pere Bonell, nacido en Poal (Lérida). Dirigió anteriormente a Badalona, Vic y Mollerusa, entre otros.

Entrenador de trayectoria conocida en el fútbol catalán, con una reputación algo confusa y sin pelos en la lengua, aspecto que le trajo problemas en más de un ocasión con los medios de comunicación.

Creo sinceramente que fue una de las peores elecciones posibles, entre un montón de entrenadores que habrían aceptado la propuesta del club más de moda del momento. Además, defendía un modelo totalmente opuesto en cuanto a mentalidad deportiva a lo visto hasta ahora en Premiá. Seguramente algún listillo de turno se quiso apuntar un tanto, y algún que otro fajo, aún yendo en contra de una filosofía de fútbol que ni por asomo era la de Pere Bonell y su equipo de trabajo.

Pere tomo las riendas del Premiá y a partir de ahí todo cambió para mí y algunos compañeros.

Él solito y la junta directiva de turno, se bastaron para cargarse lo que tantos años había costado construir y para muestra un botón: ficharon a Steve Archibald, ¿os suena?, por una suma escandalosa de dinero para un club como aquel. Y no sé ni si llegó a debutar. Mientras dejaban de pagar a la plantilla, además de antiguas deudas con ex jugadores como fue mi caso.

Según Bonell y por palabras de la directiva, nuestra estrecha relación con el antiguo míster, podía enturbiar el ambiente del grupo, es más se atrevió a decir sin miramientos y prácticamente sin conocernos, que le haríamos la cama a la mas mínima oportunidad que tuviéramos aprovechando un posible bajón del equipo. No tuvo reparos, sin dar derecho a réplica, de prescindir de mí y de otros compañeros.

Aquella decisión me supuso una losa difícil de soportar. En aquel momento no entendí, y a día de hoy sigo sin entender, aquella situación. Aún no sé cómo pudo acabar afectándome directamente un conflicto ajeno a mi persona y que acabó con mi placida y emergente estancia en Premiá, después de haber sido uno de los jugadores más determinantes del ascenso.

Salí del club sin hacer ruido, por la puerta de atrás, de una manera injusta y cruel para alguien como yo, que no mereció un final tan amargo.

Otro desencanto más y en aquél momento sin saber si sería el último, ya que aquella situación supuso un punto de inflexión en mi carrera. Pero esta vez fue más profunco, ya que me tocó también a nivel humano, poniendo en duda si tenía sentido seguir jugando al fútbol.

fuente : http://lajugadafinanciera.com/

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