Fútbol y trincheras (II): viajando por el ideal republicano.

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El fracaso del golpe de estado del 36 dio lugar a una cruenta y sangrienta guerra que duró algo menos tres años. Esta contienda tiene el dudoso honor de ser el laboratorio de lo que ocurrió meses después en la Segunda Guerra Mundial: ataques indiscriminados a civiles, miles de represaliados por cuestiones políticas, la ayuda en las trincheras de jóvenes extranjeros que luchaban por un ideal y, aunque poco comentado, un feroz ingenio para recaudar fondos por un objetivo que nunca se llegó a cumplir: ganar la guerra.

Ya hablamos de futbolistas milicianos desde el albor de la contienda. Algunos se decidieron por formar en el batallón, mientras que otros formaron parte de un ejército que, con las botas de juego, libró una batalla diplomática para que el mundo pusiese sus ojos en aquella guerra contra el fascismo. Una estrategia que, al fin y al cabo, mostraba ese papel legitimador que empezaba a tener el fútbol en las relaciones internacionales.

El fútbol en la España republicana

La llegada de la guerra paralizó la competición nacional por motivos obvios. Sin embargo, en ambas zonas se crearon competiciones propias, como la Liga Mediterránea de Fútbol por parte de las federaciones catalanas y levantina de fútbol o la Copa de la España Libre. En ella, equipos como el Espanyol, Girona, Granollers, Valencia, Levante o Barcelona lucharon por títulos que, a día de hoy, no son considerados oficiales por la RFEF. Sin embargo, la mayor importancia la tuvieron las selecciones de Cataluña y Euskadi, creadas con el fin de recaudar fondos para la guerra y dar cuenta de los estragos de la guerra.

La primera nace alrededor del FC Barcelona, tras recibir una oferta para hacer una gira por México durante 1937. Ésta tan solo duró unos meses y, tras finalizar en septiembre, muchos jugadores decidieron volver a la Cataluña republicana. Otros se exiliaron a Francia y, la mayoría, se quedó en América, viendo el avance del fascismo en Europa. Ninguno se pasó a la zona franquista.

“Euzkadi”, viajando por un ideal

Una mayor duración y, posiblemente, importancia, tuvo la selección de Euskadi. Era 1937 y el lehendakari José Antonio Aguirre, exjugador del Athletic Club, tomó la decisión de crear una selección de fútbol convocando a los mejores jugadores vascos. Así, el equipo vasco estuvo de gira futbolística por Francia, Polonia, Checoslovaquia, la URSS, Noruega, Dinamarca, México y Cuba.

Son varios los momentos que se recuerdan sobre este equipo. El Racing de Paris, equipo más laureado de Francia, acabó perdiendo por 0-3 en el Parc des Princes en el primer partido internacional. Más tarde, en la URSS, los jugadores de la selección fueron recibidos como héroes por los ciudadanos y autoridades. Allí se enteraron del triunfo del bando nacional en Bizkaia.

Y de Europa a América, pese a que la guerra se había decantado hacia el bando nacional. Un año antes, el Euzkadi fue inscrito para jugar en la liga mexicana, país al que volvieron tras viajar a Cuba. En dicha liga acabaron segundos, solo por detrás del Club de Fútbol Asturias, equipo que había nacido de inmigrantes asturianos en el país azteca. Sin embargo, la guerra finalizó en 1939 y, tras no tener sentido la misión, el grueso de la Selecciónse quedó en el continente americano para continuar sus carreras deportivas. Los que menos regresaron al poco de finalizar la contienda y, incluso, otros como Lángara volvieron años después.

El testimonio de los exiliados

“Con Franco en plena revuelta no había forma de jugar al fútbol y sí una inmensa necesidad de hacer ver a los ojos del mundo que los vascos teníamos una forma de ser muy distinta a la que algunos querían hacer creer. Esa idea nos guió tanto dentro como fuera de los terrenos de juego de una manera muy exitosa, porque si en ellos ganamos los partidos, fuera cosechamos simpatías y amigos”. Son palabras de Luis Regueiro, irundarra y jugador de la selección vasca que decidió exiliarse tras finalizar la contienda. Jugador del Real Madrid y de la Selección Española, Luis Regueiro siempre se declaró vasco aunque nunca en contra de España. Para aquellos que no entiendan esto, lean Goles y Banderas.

En aquella selección, junto con Luis Regueiro, estaban jugadores del nivel de Isidro Lángara, Gregorio Blasco, Guillermo Gorostiza, Txaro Iraragorri o Ángel Zubieta. Este recordaba antes de su fallecimiento aquellos años de la guerra civil: “Nos convertimos en viejos errantes y nuestra arma era la calidad deportiva. Éramos como una compañía de artistas sometida al mejor postor. Si bien nadie podría quejarse de que faltasen contratos. Comenzábamos, sin saberlo, una nueva vida sin posible conocimiento del final, y creo que cuando dejamos la frontera para adentrarnos en territorio francés no hubo desaliento entre nosotros, pues aguardábamos retornar pronto. Sin embargo…”. Zubieta tuvo la suerte de volver a territorio nacional, en 1952, para disfrutar de sus últimos años como jugador en el Deportivo de la Coruña, donde empezó su trayectoria como entrenador.

Fuente : http://www.losotros18.com/cultura/47549/futbol-y-trincheras-ii-viajando-por-el-ideal-republicano/

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