Por JL Mínguez

Antonio Maceiras, es el ojeador de los Lakers en Europa. Despues de su paso por FC Barcelona o Real Madrid, se encarga de rastrear jugadores en el viejo continente para una de las franquicias más importantes de la NBA. Aquí os dejamos la misma,

RA: ¿Cómo y cuándo comenzó su vínculo con la NBA?

AM: “Yo tuve la suerte de haber trabajado en organizaciones muy potentes, y de mucho renombre, especialmente en el Barcelona, donde estuve 14 temporadas, y eso me permitió ir conociendo muchos contactos NBA, desde largo tiempo atrás. Eso me hizo aproximarme a la NBA de forma bastante gradual, desde mediados de los años 90’s, y cuando se planteó, la verdad ya no me parecía algo tan lejano, o algo que solo hubiera visto por televisión.
Igual, no deja de hacer ilusión estar incorporado en la estructura de una organización de la mejor liga del mundo, y especialmente de un equipo como los Lakers, que para los de mi generación, había sido el equipo soñado. Yo era un quinceañero en los años 80, y los Lakers y Magic Johnson eran (la cumbre)”.

RA: Cuéntenos sobre su inicio con los San Antonio Spurs y la recomendación de Ettore Messina, con el que trabajó en Madrid.

AM: “Hubo una temporada en la que estuve trabajando con (San Antonio Spurs) como consultor para Europa la temporada antes de trabajar para el (Real) Madrid. También hubo otro par de temporadas que aunque no estaba, dijésemos integrado, colaboré con ellos de alguna forma.

Me sirvió para estar mucho más adaptado, para tener mucha más facilidad a la hora de sintonizar con la forma de trabajar de los equipos NBA, porque es una forma de trabajar muy diferente que cualquier organización del resto del mundo. Me ayudó que para cuando comencé a trabajar con los Lakers, tenía un conocimiento y una experiencia.

(La llegaga a Lakers) fue una situación que se produjo especialmente gracias a la conexión con Ettore Messina. El año en el que él entrenó en los Lakers (como asistente de Mike Brown) fue el año en el que el antiguo scout había dejado el equipo, y le preguntaron a Ettore por una persona que pudiera hacer ese trabajo en Europa, y él me propuso a mí”.

RA: “¿Cuáles son las mayores diferencias entre trabajar en la elite europea y la NBA?”

AM: “Una es la dimensión de una franquicia NBA, que tiene una oficina frontal tremenda, con mucha gente, con cada uno especializado en una parte del trabajo, con rigurosidad y método, y donde es una parte pequeña de una gran estructura. Los equipos del resto del mundo, incluso los grandes de Europa, tiene una dimensión estructural mucho más pequeña, y entonces hay que hacer de todo un poco.

Mientras fuera de la NBA los equipos se pelean por llegar cuanto antes a un jugador y mantenerlo secreto para intentar firmarle antes que los demás lo descubran, los equipos NBA están sujetos a una normativa, especialmente los jugadores que por edad están sujetos al Draft, y no puedes avanzarte, y debes ir consiguiendo el máximo de información y estar lo mejor preparado posible para cuando llegue el momento del Draft. No hay ese componente de intentar adelantarse a los demás, porque la normativa no permite que se pueda hacer ese tipo de política”.

RA: ¿Qué tan factible es encontrar diamantes en bruto en la era digital?

AM: “Pensar en encontrar a alguien que los demás desconozcan es prácticamente una utopía. El componente de sorpresa no existe, y lo importante es conseguir una mejor información porque es muy difícil que encuentres un jugador con condiciones de ir a la NBA y que no sea conocido por el resto de los competidores.

En Europa los jugadores que tienen proyección, a esa edad, los 18 o 19 años, ya suelen estar con el equipo profesional, con una repercusión mediática muy superior, y lo cierto es que los jugadores son conocidos rápida y fácilmente. Ahora mismo, a no ser que sea un jugador con una explosión tardía, que cuando tenía 18 o 19 años todavía no tenía una perspectiva muy importante, pero que luego a los 20 o 21 ha conseguido dar un salto, a no ser que sea ese caso, es prácticamente imposible que un jugador llegue al Draft sin ser un jugador seguido desde hace mucho tiempo”.

RA: Cuéntenos de usted. ¿Dónde hace base? ¿Cuántos idiomas habla?

AM: “Soy de Barcelona pero desde hace tres años y medio vivo en Mallorca. Es un paraíso en el que estoy encantado de vivir. Además, entre las muchas ventajas que tiene, el aeropuerto está tremendamente conectado con Europa, especialmente con Alemania, y no tengo problemas para conseguir conexiones con los destinos adonde voy.

Hablar, aparte del español y el catalán, el idioma propio de nuestra zona, el inglés, el italiano y el portugués diría que los hablo. El francés lo chapurreo un poco y después, como consecuencia de todos estos viajes, la verdad es que alguna frase o forma de comunicarme con la gente, las conozco en muchos idiomas. Un poco, para pedirle al camarero o para comunicarse con el taxista, se van aprendiendo a la fuerza en todos los idiomas. Los más complicados son los países con idiomas que usan el alfabeto cirílico, como en Serbia, Bulgaria, y este tipo de países. El idioma, como sonido, puede no ser tan complicado, pero es muy difícil de leer en las señales, y esas cosas”.

RA: ¿En qué parte del año se encuentra más ocupado?

AM: “Se viaja claramente más durante la temporada. Durante la temporada yo veo un promedio de tres o cuatro partidos por semana, y eso significa muchas veces estar cruzando el continente. Es estar yendo a ver un partido el martes en Atenas, y el miércoles en Paris, y luego el sábado ver uno en Moscú. Eso significa un nivel de viajes tremendo.

En los campeonatos (de selecciones juveniles en los veranos) se llega y se está en el mismo sitio. Se ven muchos equipos de golpe, pero con mucha más comodidad en el sentido que estás viendo a 20 equipos en una misma ciudad, y a nivel de desplazamientos es algo mucho más sencillo. Es complicado en el sentido de que estás viendo cuatro a seis partidos diarios, y que se hace más difícil mantener la concentración.

Por otra parte es un momento más relajado, porque estos campeonatos son en julio y en agosto, y estás comenzando a ver jugadores que, en el mejor de los casos, pueden estar en el Draft de junio del año siguiente. Tienes prácticamente un año para ir viéndolos, y comienzas con un estrés diferente”.

RA: ¿Con quién se comunica de forma constante en la organización? ¿Cuál es objetivo primordial de su trabajo?

AM: “Yo normalmente reporto a Rondre Jackson (Director de Desarrollo de Jugadores) pero con la tecnología actualmente, mandando un reporte por email es algo que está de inmediato disponible para que cualquiera de la organización pueda chequearlo.

Durante la temporada se trata de buscar en general. Se busca talento, el potencial, y aquellos jugadores con un margen de crecimiento importante que puedan tener una muy buena carrera en la NBA. El método durante la temporada es tratar de estar reuniendo el máximo de información posible, pero luego cuando se acerca el proceso del Draft, ya las decisiones se tomarán dentro de la estructura y de la forma que corresponda. Yo puedo hacer opiniones sobre jugadores, tener mi forma de verlos, pero al final lo que importará es cómo el consenso dentro de la estructura de los Lakers los coloquen.

El Draft ocupa la parte fundamental del tiempo de trabajo. En primer lugar porque son muchos jugadores, jugadores de los que tienes poco conocimiento, y jugadores que están emergiendo en ese momento. También jugadores sobre los que tendrás que tomar una decisión ineludiblemente pronto”.

RA: ¿A quién más se le hace seguimiento? ¿Cómo se juzga a los más veteranos?

AM: “El otro tipo de jugadores, ya sea aquellos que no fueron drafteados, jugadores que han jugado en la NBA y han vuelto a Europa, o que por el motivo que sea sean elegibles para la NBA, son jugadores que despuntan mucho. Un jugador que en Europa es un veterano, es alguien que tiene un papel muy protagonista y muy destacado, con lo cual es muy fácil seguirle. Pensemos que ver a un jugador para el Draft es ver a un chico de 18, 19 o 20 años, que juega cinco minutos por partido en su equipo profesional, y eso necesita un trabajo más intenso y un seguimiento más fuerte durante el año.

El punto crítico es discernir cuál es la diferencia entre el jugador que es exitoso en el baloncesto internacional, y cuál puede ser exitoso en la NBA. El baloncesto NBA es un deporte mucho más atlético, más físico, mucho más individual, y de acciones uno contra uno. El baloncesto europeo es donde se juega más colectivamente, donde es mucho más imprescindible tener un buen rango de tiro, sino supone un problema importante para su equipo. Son estilos significativamente diferentes, y ahí es donde entra la capacidad de cada uno para evaluar cómo trasladaría su juego de un continente a otro. No creo que haya una fórmula exacta, pero por el estilo de jugador, por la forma en la que él ejecuta su juego, puedes pensar que tendría más o menos problemas para hacerlo en la NBA”.

RA: ¿Cuánto afectan las razones económicas y de protagonismo a la hora de convencer a jugadores establecidos en Europa a dar el salto a la NBA?

AM: “Determinados jugadores tienen un nivel de rendimiento muy alto en Europa, y podrían ser jugadores NBA, pero están en niveles salariales que el papel que tendrían en la NBA les asignaría un salario completamente diferente. Es una ecuación un tanto sofisticada en cuanto a que hay que evaluar todo. Cómo se trasladaría su juego, cómo se trasladaría su protagonismo, porque hay jugadores que son capaces de tener rendimientos muy buenos si se sienten los líderes de sus equipos, pero en la NBA probablemente van a cambiar ese rol de forma dramática, con lo cual su rendimiento también podría ser diferente. El tercer tema es lo salarial, ya que un jugador en Europa que gana una suma en neto importante, el rol que le pueden asignar en la NBA es uno que tiene una categoría salarial diferente, y hay que hacer suposiciones sobre cuánto este jugador podría estar interesado en ganar.

Es un poco difícil conseguir ese algoritmo entre lo que se ve, lo que se oye, lo que se puede chequear en las estadísticas, lo que tu intuición te diga y lo que finalmente la organización necesite, porque al final, aunque el jugador tenga la proyección por el motivo que sea, la organización en ese momento quizás no necesite esas características. Tiene que juntarse todo para que se de la posibilidad de transferir el jugador a la NBA”.

RA: ¿Cuánto seguimiento se le hace a jugadores con derechos que pertenecen a otras franquicias?

AM: “Yo trato de seguir a ese tipo de jugador de la misma forma que trato de seguir a cualquier jugador que me parezca importante. Evidentemente el nivel de decisión en la franquicia no está en mi, sino que está mucho más arriba. Yo trato de estar preparado para que si en algún momento desde la franquicia se sugiere o se pregunta el interés por determinado jugador, poder aportarle información actualizada y la opinión más fundamentada sobre él. También en algún caso me he pasado que he visto un jugador, cuyos derechos pertenecen a otro, y he informado sobre ese jugador porque estaba teniendo una proyección muy interesante, y que si hubiera la posibilidad en algún momento, que valdría la pena tenerlo en consideración”.

RA: ¿Se ha encontrado en situaciones de compartir información de urgencia?

AM: “La diferencia fundamental depende del jugador del que se trate. Si es un jugador sujeto al Draft, no va a tener ningún sentido tener una emergencia, o urgentemente comunicar el interés por ese jugador, porque hasta junio no vas a tomar decisiones sobre él. En cambio, si se trata de un jugador veterano, un jugador sin derechos NBA y que pueda ser un agente libre, sí que merece otro tipo de emergencia, y que el timing de la comunicación sea más urgente”.

RA: ¿Cuántas oportunidades para ejecutivos internacionales hay en la NBA?

AM: “Yo creo que a cargos intermedios pueden acceder ejecutivos del baloncesto en Europa, y tienen posibilidades más o menos reales, pero un cargo de máxima responsabilidad en la organización, es algo que necesita empaparse plenamente de la cultura americana, tanto de la cultura deportiva, como también de la cultura empresarial de vivir y hacer negocios en Estados Unidos. En ese sentido, para que eso pase, necesitará que los ejecutivos internacionales les haya pasado algo al estilo de Vlade Divac. Que sea alguien que ha llegado ahí, que lo haya conocido desde adentro y lo haya vivido, y que prácticamente se haya convertido en uno más en cuanto a la forma de ver el negocio. No es simplemente una cuestión de preparación técnica”.

RA: ¿Se imagina dando el salto a trabajar en los Estados Unidos?

AM: “Ahora mismo me imagino muy feliz trabajando con los Lakers y haciendo el trabajo que hago, y realmente no es una respuesta política, sino mi forma de ver la vida. Primero, soy feliz haciendo lo que hago y donde lo hago, porque tengo la suerte de estar en una franquicia incomparable y con un equipo de personas con las que disfruto trabajando, y segundo porque mi filosofía en la vida es que la mejor forma de que tu siguiente paso o etapa sea buena, es haciendo bien lo que estás haciendo ahora. Si estás pensando en lo que harás más adelante, y no estás haciendo bien las cosas mientras tanto, vas a tener bastante más difícil que el siguiente paso sea bueno. Estoy disfrutando tanto de mi vida y de mi profesión en este momento, que no tengo necesidad de estarle buscando más objetivos más adelante. Procuro sacarle el máximo de partido a esta experiencia”.

Fuente: Lakers


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