Fútbol y trincheras (III): la dura posguerra.

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El 1 de abril del año 1939 el general Francisco Franco proclamaba la victoria nacional frente al “Ejército Rojo” en el último parte de guerra. Era el fin de una dura y cruel contienda que había durado casi tres años y que dejaba tras de si miles de fallecidos. Y los que quedaban aún.

Como después de cada guerra, el bando vencedor pasó a organizar el país a su antojo bajo directrices claras: paternalismo, uniformidad nacional y jerarquización. El deporte, y más concretamente el fútbol, no fue ajeno a todo ello, provocando una vuelta de tuerca a todo aquello avanzado durante la Segunda República. Y más aún se entienden estos cambios sabiendo que el general Moscardó, falangista, fue designado como Delegado Nacional de Deportes.

Atlético Aviación y la militarización del deporte

El ejército había accedido, tras la guerra civil, a un puesto notable en la jerarquía del nuevo país. Sus hazañas durante la contienda provocaron que fuera recompensado con la fusión de un equipo de fútbol creado por militares, el Aviación Nacional, con el Athletic Club de Madrid. Está claro que este equipo, dirigido por militares, iba a ganar el primer campeonato de liga tras la Guerra Civil. Y así fue.

Y está claro porque, como se comentó anteriormente, un militar como el General Moscardó era el encargado del deporte en la nueva España. No fue el único. Troncoso, Gómez Zamalloa o Armando Muñoz Calero, también militares, fueron la cara visible de la Federación, este último recordado por el telegrama al Caudillo tras ganar a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de Brasil 1950: “Excelencia, hemos ganado a la pérfida Albión“.

Por otra parte, la españolización del deporte también se dejó ver en la nomeclatura de los equipos de fútbol. Así, el Espanyol pasó a ser Español, el Athletic Club pasó a Atlético de Bilbao, etc. Incluso la que actualmente conocemos como Copa del Rey pasó a ser la Copa del Generalísimo durante casi cuarenta años.

El fútbol como propaganda social

Del mismo modo que en la Alemania nazi o la Italia fascista, el nuevo régimen utilizó el fútbol como herramienta de adoctrinamiento patriota. Un ejemplo claro es el periódico Marca, en la actualidad el más vendido de nuestro país, que comenzó su andadura en plena guerra civil. Su portada es claramente significativa: una mujer rubia de aspecto ario saludando y con un titular: “Brazo en alto a los deportistas de España”. Dentro de este primer número se pueden ver diferentes artículos de deportes, pero también uno muy interesante de un falangista, Jacinto Miquelarena.

Primera portada del diario Marca. (Fuente: Marca.com)

El fútbol era durante la República una orgía roja de las más pequeñas pasiones regionales y de las más viles. Lo he dicho claramente. Casi todo el mundo era separatista y grosero frente a un match para el Campeonato de España. El bizcaitarrismo se daba tanto en los graderíos de San Mamés como en la tribuna de Chamartín. En la mayoría de los casos, el madridista era un bizcaitarra de Madrid: es decir, un localista retrasado mental frente a los límites nacionales.

La fascistización del fútbol no llegó al nivel de lo ocurrido en Alemania o Italia, con grandes infraestructuras, dada la heterogeneidad del Movimiento Nacional. Sin embargo, si se pueden observar pequeños signos, como la obligación de hacer el saludo fascista antes de cada partido mientras se entonaba el Cara al Sol o, en el caso de la Selección, la utilización de camisetas azules en vez de la típica roja. Una Selección que solo jugaría ante países como Portugal, Alemania, Italia o la Francia colaboracionista de Vichy, todas ellas con un régimen de tintes parecidos al español.

Los equipos beneficiados del régimen

Hablar de los “equipos del régimen” en un apartado de un artículo es imposible. Este tema daría para varios artículos o, incluso, un libro. Sin embargo, se pueden dar detalles de los verdaderos equipos beneficiados del régimen. Y, a riesgo de parecer ridículo, todos los equipos fueron beneficiados, de una o otra forma, del régimen. Un ejemplo claro lo tenemos en las ayudas para la creación de diferentes estadios de fútbol, como el actual Santiago Bernabeu o el Camp Nou a Real Madrid o Barcelona.

Otros, por ejemplo, fueron aclamados por el franquismo por distintos motivos. El Osasuna fue promocionado a la Primera División pese a descender antes de la guerra por su “incondicional apoyo de la ciudad de Pamplona al conflicto bélico” aunque el verdadero motivo era la destrucción que padecía el viejo Carlos Tartiere tras la contienda. Por otro lado, el Athletic Club, el cual apoyó fervientemente la República, fue aclamado por su disposición y filosofía de juego: fuerza, entusiasmo, energía o virilidad. El propio Marca lo describía como “genuinamente español”, comparándolo con la “furia” de la propia Selección nacional.

Fuente : http://www.losotros18.com/cultura/47684/futbol-y-trincheras-iii-la-dura-posguerra/

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