Por Ares Gómez Calatayud

25 de febrero de 1963. Kingston, Jamaica. La selección de las Antillas Neerlandesas se enfrenta a Haití en el partido de ida de la fase preliminar de la Copa de Naciones de Concacaf, más adelante renombrada como Copa de Oro. Se trata de la primera edición del torneo, pero el bajo nivel futbolístico de ambas selecciones parece obvio. El combinado antillano vence 1-3 a Haití y pone pie y medio en la fase final de la primera Copa de Naciones de Concacaf de la historia. El partido de vuelta también tiene como ganador a las Antillas Neerlandesas, aunque solo por 1-0.

Los antillanos se clasificaban así para la primera Copa de Naciones de Concacaf. Sin embargo, el grupo que le había deparado el sorteo presagiaba lo peor para los chicos de Pedro Celestino da Cunha en la fase final. Las Antillas Neerlandesas debían hacer frente a tres selecciones a priori netamente superiores como Costa Rica, México y Jamaica.

El primer encuentro de la fase de grupos fue contra el combinado azteca, que partía como claro favorito a llevarse el título. Pero no ocurriría lo previsto. Ronald Delanoy adelantaba a los antillanos a los doce minutos de juego. La alegría del conjunto caribeño no duraba demasiado, ya que doce minutos después Guillermo Ortiz igualaba el encuentro. Se llegaba al descanso con el empate a uno en el marcador. Los de Pedro da Cunha aguantaron el resultado hasta los instantes finales, hasta que a falta de diez minutos para el término del partido las Antillas Holandesas obraban el milagro… inintencionadamente. Jesús del Muro se marcaba en propia puerta y las Antillas Neerlandesas se volvían a adelantar en el marcador para conseguir finalmente una victoria histórica.

El grupo que le había deparado el sorteo presagiaba lo peor para los chicos de Pedro Celestino da Cunha en la fase final

Sin embargo, el sueño parecía desvanecerse en la segunda jornada. Los de Pedro da Cunha caían derrotados frente a Costa Rica, que a la postre sería el campeón del torneo, y México goleaba sin piedad a Jamaica por ocho goles a cero. La clasificación se complicaba. A pesar de que la última jornada del grupo parecía favorable para los antillanos, el miedo a quedarse con la miel en los labios era enorme. Algo que, finalmente, no ocurrió.

La selección azteca empataba sin goles contra Costa Rica, un resultado que no ayudaba demasiado a los antillanos. Las Antillas Neerlandesas eran, sobre el papel, inferiores a Jamaica y debían ganar el partido a losreggae boyz para poder clasificarse a la ronda final y pelear por el título. Y eso mismo fue lo que ocurrió. Los de Pedro da Cunha vencían por la mínima al combinado jamaicano y conseguían su segunda victoria en la primera fase de la Copa de Naciones de Concacaf.

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El combinado antillano consiguió hacer historia en 1963 al alcanzar el tercer puesto| Imagen: Curaçao Football Federation

Así pues, los antillanos se metían en la fase final después de vencer a Jamaica y México como segunda de su grupo, justo por detrás de la selección tica. Los pupilos de Pedro da Cunha se debían enfrentar ahora a la propia Costa Rica, a Honduras y a El Salvador, procedentes del otro grupo de la primera fase. Además de los costarricenses, el otro rival a batir parecía el combinado hondureño, puesto que se había clasificado como primero en su grupo.

Las Antillas Neerlandesas eran la cenicienta del grupo final, pero eso no significó que dieran todo por perdido desde un principio. La fase final también estaba organizada en un grupo con un formato de todos contra todos. El resultado de la primera jornada inundaba de ilusión a los antillanos, ya que goleaban por cuatro goles a uno a la selección hondureña. Sin embargo, el sueño no duró demasiado. En la siguiente jornada las Antillas Neerlandesas se volvían a enfrentar a Costa Rica, selección con la que ya había caído derrotada. El resultado fue el mismo que en la primera fase: 1-0 para los ticos. De hecho, la victoria de los costarricenses los confirmó como ganadores virtuales, puesto que en la última jornada se enfrentaban a Honduras, que había perdido sus dos partidos ante El Salvador y las Antillas Neerlandesas.

Curazao se ha convertido en la selección heredera de esta hazaña

En la última fecha Costa Rica vencía por 2-1 a Honduras y se coronaba campeón. Los ticos se hacían con la primera Copa de Naciones de la Concacaf de la historia. Por su parte, el combinado antillano no pudo cerrar el torneo con una victoria que lo hubiese catapultado hasta el segundo puesto del grupo final. El Salvador derrotaba a las Antillas Neerlandesas por tres goles a dos y privaba a los de Pedro da Cunha de una última sonrisa.

A pesar de la última derrota ante el conjunto salvadoreño, los antillanos habían hecho historia. Llegaban a la cita como uno de los equipos más flojos y se fueron con un tercer lugar histórico, que casi no se ha vuelto a repetir. Las Antillas Neerlandesas solamente han conseguido llegar tan lejos en la actual Copa Oro una vez más, seis años más tarde de la gesta de 1963. Ahora, con el país ya desintegrado en las islas que lo formaban (Bonaire, Curazao, Saba, San Eustaquio, San Martín y Aruba), Curazao se ha convertido en la selección heredera de esta hazaña. Quién sabe si los actuales Martina, Nepomuceno, Agustien y Carmelia podrán volver a los gloriosos días de sus predecesores en los años 60.

Fuente : http://deluxefutbol.com/cuando-el-futbol-hablo-papiamento/

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