Agosto de 1983, después de dos temporadas como infantil en el club iniciamos una nueva temporada como juveniles donde la propia categoría concentra edades desde los 15 hasta los 18 años.

La plantilla estaba formada por algunos jugadores del año anterior; Camprubí, Sans, Guzmán, Pepe Ferrer, Carlos Mulero, Ayala y Justo Escartín.
Las incorporaciones del infantil; Abadal, Botella, Amor, Sergi, Ramón, Roura, Romero e Hidalgo. Y los nuevos fichajes, Jordi Busquets y Anty García bajo las órdenes de Joan Toll.  Meses más tarde se incorpora Javier Lores y en el transcurso de la temporada participaron Torrents y Ariño siendo todavía jugadores de categoría infantil.

Con equipación  Meyba y el escudo del Barcelona Atl., damos la bienvenida a García, procedente de Ciudad Badía e integrante de la selección catalana infantil dirigida por Charly Rexach. Desde el primer entreno vi por encima de todo un tipo diferente, social y muy humano. Sin conocer todavía sus cualidades futbolísticas creí que era una persona que necesitaba apoyo. La dimensión de un club como el FC Barcelona le causó impacto y su integración a nivel deportivo no fue fácil. Algunos de los jugadores del equipo infantil del año anterior como Abadal, Ramón, Roura y yo mismo intentamos hacerle la convivencia mucho más sencilla y que fuese uno más dentro del grupo.

Joan Toll reunió a la plantilla y nos comentó que Rexach dejaba el cargo de seleccionador catalán infantil y se incorporaba a la disciplina blaugrana como asesor. Gracias a su amistad con él, le solicitó su colaboración en nuestros entrenamientos. Meses más tarde, Toll decide dejar la dirección por motivos personales y es Rexach quién se hace cargo de dirigir el equipo.

En mi caso la experiencia con Toll fue espléndida, un hombre cordial, educado y con muy buen trato con el jugador. Nos inculcó en pocos meses el sistema de juego del Barça, -él fue jugador del club también y llegó a profesional. Una frase antes de saltar al terreno de juego y signo de identidad era:’¡Nois, sang i fetge!‘ Todavía hoy recordamos aquella etapa y desde entonces me une una buena amistad.

Rexach representó un balón de oxígeno para todos por su manera de ser, en el caso de García fue el impacto necesario para empezar a jugar y creer en sí mismo.

El miedo escénico y la timidez iban dejando espacio a la confianza y el desparpajo. Sinceramente considero que Rexach supo actuar para conseguir un jugador con un potencial maravilloso que en aquel instante estaba en barbecho.

Sus primeros partidos con la camiseta blaugrana fueron de intervenciones cortas, jugaba todos los balones al primer toque, quizás por temor a perder el esférico, se le notaba condicionado por la posición que ocupaba, muy metódico a no perder su zona, mantenía más atención defensiva que ofensiva, todo era un tanto dispar, máxime cuando siempre disponíamos de posesión de balón. Los conceptos de disciplina defensiva como marcar los dos palos en los saques de esquina en contra lo ejercía a la perfección, era tarea de los dos interiores del equipo. Cuando recibíamos un córner, ávido se dirigía a marcar el palo según su disposición en el terreno de juego, parecía un soldado cumpliendo órdenes. En cambio las jugadas de estrategia intentaba pasar desapercibido, si no participaba mucho mejor, no se apuntaba acierto pero tampoco se imputaba un error en caso de que la ejecución no fuese correcta. Siempre le decía; Anty, ¡te has escaqueado! ¡menuda embarcada!.  Se reía de manera sarcástica y respondía ‘esas acciones las hacéis vosotros que las tenéis más por la mano’, refiriéndose a los jugadores más antiguos en el club.

La vida en los entrenamientos podía tener dos secuencias claramente diferenciadas. La primera, entrenar en el campo nº 2 situado en los aledaños del Palau únicamente con Rexach dirigiendo la sesión. La segunda, entrenar o disputar algún partido frente al  Juvenil “A” de Lluís Pujol en el campo nº 1 ante la atenta mirada del director del fútbol base Jaume Olivé conocido por los jugadores como “el crack”.

Antes de empezar nos interesábamos de cómo iba a ser el entrenamiento, la supervisión de Jaume Olivé nos generaba subir pulsaciones aún estando en reposo. La cara de Anty era un poema. Todos estábamos de acuerdo. ¡Hoy toca rajar!

juvenil fc barcelona

Juvenil FC Barcelona

García, Busquets, Guzmán, Ferrer, Ayala, Abadal, Hidalgo, Roura (arriba); Arias, Botella, Amor, Sergi, Carlos, Sans, Ramón y Romero. Año 1983

Momento favorable para Anty fue recibir  a su “hermano” del alma Javier Lores en el equipo. La inyección de moral que le faltaba. Con él formamos un núcleo importante, el buen ambiente y la convivencia era el denominar común. Deportivamente se ganaban partidos y la vida en los entrenamientos y viajes era formidable. El grupo estaba compuesto por 5 equipos de Mallorca y el At. Ciudadela de Menorca, nos desplazábamos en avión el día antes del partido. Castellón en dos ocasiones, Valencia y Algemesí completaban la lista de equipos. Se viajaba también el día anterior en autocar, el resto eran equipos de la geografía catalana. Tiempo para conocernos,  relacionarnos, vivir anécdotas y experiencias que forjaron una gran amistad en aquella plantilla.

juan carlos hidalgo nova creu alta

Nova Creu Alta – Sabadell

Una vez finalizado el campeonato, tocaba la participación en diferentes torneos puesto que no disputábamos las fases para la Copa del Rey. Beçason (Francia),  Chiavari (Italia), Sabadell y Sallent completaba una temporada muy buena donde lo pasamos genial en todos los sentidos, uno de ellos conocer a mi amigo Anty y ser los primeros “niños” de Charly Rexach en sus orígenes como entrenador del FC Barcelona.

By Juan Carlos Hidalgo

Fuente : http://lajugadafinanciera.com/juvenil-fc-barcelona/

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