LaJugadaFinancieraFinalizada la temporada con el Premià me llegó la posibilidad de cambiar de club y acepté el reto de irme al Manlleu.

Me llamaba mucho la atención esta oportunidad. Estaba cerca de mi domicilio, pero sería un ir y venir. Vivir en Centelles, trabajar en Premià de Mar y jugar en Manlleu. Pero acepté.

La verdad que fue un año de muchos kilómetros pero siempre buscando lo mismo: disfrutar de jugar a fútbol y cuanto más alto mejor.

Era un equipo casi profesional, solo éramos tres o cuatro que trabajamos los otros vivían del futbol. Muchos jugadores eran de Valencia, alguno de Madrid y Andalucía.

Hicimos una temporada aceptable pero no del todo buena, todo el mundo tenía la mirada en el play off pero no llegamos.

Al año siguiente hubo un poco de reforma en el vestuario y empezaron a rebajar sueldos de algún jugador que estaba cobrando cantidades incompresibles.

Fue una temporada digna con jóvenes jugadores de la zona y algún fichaje estrella que venían de fuera de categorías altas. Pero realmente quienes tiraban del equipo eran los veteranos muy conocidos en el futbol catalán y en la categoría de 2ª B, jugadores como Barnils, Hans, Jaume Torres, Paquito o Siscu.

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Ese año también fue muy especial ya que nació mi hijo Oriol. La verdad que a día de hoy lo recuerdo con mucha ternura y con un poquito de rabia ya que no pude disfrutar mucho de él en sus primeros días. Me iba de casa a las 7:00 h de la mañana y volvía a casa después del entreno a las 23,30 h. Salía de casa y Oriol dormía y volvía a casa y miraba si dormía también. Anna, mi esposa, lo grababa en video para ver sus primeros baños, sus primeras palabras …y claro, los fines de semana cuando jugábamos fuera salíamos los sábado muy temprano y hasta el lunes madrugada no llegabas a casa.

Fue un año muy duro para mí emocionalmente y futbolísticamente ya que además descendimos a 3ª División.

Al finalizar la temporada me ofrecieron renovar y me vi en la obligación de quedarme ya que con el descenso creí que era lo que debía hacer. Hubo cambio de entrenador para dar un aire nuevo. Llegó Julià Garcia, un hombre con mucha experiencia en el futbol catalán. Creo que a los dos nos costó mucho al principio entendernos pero acabamos teniendo un buen feeling.

Con el nacimiento de mi hijo, mi mujer y yo decidimos que no podíamos continuar así. Ella trabajaba en Barcelona, yo en Premià de Mar y vivíamos en Centelles, así que decidimos ir a vivir a Premià.

Los directivos del Premià de Mar y mi jefe que estaba en la directiva se enteraron que me trasladaba a vivir a Premia y hablaron conmigo por si me gustaba la idea de volver a jugar en el Premià. Yo encantado lo acepté. Ganaba en calidad de vida y podía seguir jugando en un equipo de 3 división. Significó la vuelta a casa.

La directiva se reunió con el Sr. Llauradó, ex candidato a la presidencia del Barça, con el fin de un nuevo proyecto: subir otra vez al Premia a 2ª B. lo que suponía entrenador nuevo y muchos fichajes.

Formaron una gran plantilla a nivel de nombres. Pero en el fútbol no todo son nombres y en esa temporada fue donde quizás aprendí a valorar más el compañerismo, quizás por la edad y la experiencia que ya tenía.

La liga empezó muy pero que muy mal. En los primeros ocho partidos sumamos 1 punto. No era un titular fijo. El Sr. Llauradó abandonó el proyecto dados los malos resultados y económicamente dejó tirada a la directiva, que decidió prescindir de los jugadores que más cobraban.

El míster, que era Roberto Álvarez, reconocido entrenador que subía a 2ª A al Levante, nos reunió a la plantilla y nos dijo que con la nueva situación olvidáramos el subir a 2ª B. Nos animó a luchar por salvar la categoría.

Unos cuantos jugadores, entre ellos Miguel Ángel (máquina) y yo nos miramos con rabia. Nos estaba dando a entender que como los que quedamos éramos los “malos” y que hiciéramos lo posible por salvar la categoría.

Nos reunimos los jugadores, hicimos “piña” para demostrarle que podíamos ser tan buenos o mejor que los que se habían ido. Todo fue de fábula. 3 partidos antes de acabar la liga nos clasificamos para el play off. Un hecho que quisimos celebrar en el autocar y el míster no nos dejó porque decía que todavía no había acabado la liga . Era un entrenador muy duro. No nos dejaba nunca hacer una cena los viernes para que no nos fuéramos de fiesta.

El último partido dependíamos de nosotros mismos para ser campeones y empatamos, así que el Manlleu. con los mismos puntos que nosotros y por mejor “gol average” se proclamó campeón.

El míster cogió un cabreo monumental. Pero nosotros no entedimos nada. Quedamos subcampeones y tal como empezó la liga…

A la semana siguiente empezaba el play off a 2ª B. Primer partido fuera de casa perdido. El segundo en casa lo empatamos. No pintaba muy bien pero volvimos hacer piña en el vestuario para estar unidos e intentarlo.

Recuerdo que mi antiguo entrenador Miguel Corominas acabar el partido me dijo: ‘Putxi lo tenéis muy mal para subir’ y yo con rabia le contesté: ‘está muy equivocado mister, te juegas un café?’ …Perdió el café y subimos a 2ª B.

Desde ese día no perdimos ni un partido. El partido decisivo ganamos en campo del Elche 1-4 y conseguimos el objetivo; volver a 2ª B.

Fue un año que recordaré siempre. Personalmente me salió genial. Quedé segundo máximo realizador de la categoría, por delante mío sólo tuve a David Prats del Barça C.

Una emisora de radio daba premios al jugador del mes de 3ª división y yo lo recibí en varias ocasiones.

Al final de temporada me dieron los trofeos de Mejor jugador de 3ª División y mejor centrocampista.

Fuente : http://lajugadafinanciera.com/

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